

Desde Morcón-Land se divisa una estepa. Llena de árboles frondosos. Setas, níscalos y muchos picatostes. Hace frío, mucho frío cerca de Morcón-Land. Los niños tiene pecas y les gusta comer palo luz. Es magnífico ver gritar a los ponys de feria, son divertidos y maravillosos. Los ancianos no cobran pensiones y no hay viajes del INSERSO. Pero todo el mundo es feliz en Morcón-Land. La leyenda empezó, el día que Mister Torrezno se enamoró de Doña Nutria. Nutria era una señora como las de antes, sincera y cordial aunque un pelín resentida por ser tan inmadura. Tenía dos hermanos El miserere y Maziuto. Está es una bonita nostalgia y sincera carantoña. La cosa se pone terca un día de mayo, ese día era normal pero muy elocuente y gravitado. Nutri como la conocían en la aldea mormónica sentía esa mariposa en estomago que no es caca. Amor a raudales, si raudales como pedales de bicicleta de montaña. Mister torrezno fue a pescar a la charca de su amiguito Tom.
2 comentarios:
Me parece una historia enternecedora... continuar así, mi morcón os lo agradecerá.
Maestro, se que no merezco nada por ser un eral, pero me gustaría visitar su templo. Mi vecina es morcona y me dice.... pídeselo... su tocino es amorconado y complaciente.....
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